Los coches más rápidos del mundo: años 50 (I)

A partir de los años 50, las velocidades de los turismos se aproximaban a menudo a los 200 km/h. Las velocidades de principios o finales de los 40 estaban superadas.  Mercedes, Aston Martin, Ferrari y otras marcas empezaron a aposentarse en el mercado con sus bólidos potentísimos.

Ya en 1952 apareció el Bentley Continental, considerado en su época como el automóvil de cuatro plazas fabricado en serie más rápido del mundo. Con un motor en línea ubicado en la parte delantera y con una capacidad de 4.556 centímetros cúbicos, era capaz de pasar de 0 a 96 km/h en 13,5 segundos. Era el sucesor espiritual del Bentley Corniche, una berlina aerodinámica experimental de 1930.

El prototipo, finalizado en agosto de 1951, se llevó al circuito de carreras de Montlhéry, donde alcanzó una media de 191,1 km/h en cinco vueltas. Tras las pruebas, en febrero de 1952 se anunció su salida al mercado por un precio de 6.929 libras esterlinas, lo que le convertía en uno de los vehículos más caros del mercado. Tras dos años de producción, en los que se fabricaron modelos con el volante a ambos lados, la cilindrada del motor del Continental pasó a ser de 4’9 litros y la transmisión automática de cuatro velocidades.

El Pegaso Z102, presentado en el Salón del Automóvil de París de 1951, era considerado por sus creadores como un vehículo que serviría de publicidad a su línea de camiones, autobuses y autocares. El nombre de esta marca se le puso en honor al caballo alado de la mitología griega. Obra del ingeniero español Wilfredo Ricart, fue fabricado a mano en la factoría de Barcelona; de hecho, sus componentes mecánicos se fabricaron en los talleres de la calle Sagrera, mientras que las carrocerías fueron realizadas por los fabricantes de carrocerías Touring en Milán y la compañía Saoutchik. Su motor, de V8 de 2,5 litros, era de aleación y muy ligero.

Estaba capacitado de 2.474 centímetros cúbicos y gozaba de una caja de cambios de cinco velocidades, montada con un eje trasero de Dion. Alcanzaba los 201 km/h y pasaba de 0 a 96 km/h en 10,3 segundos. En 1954 se presentó un motor V8 de 3,2 litros con dos sobrealimentadotes tipo Root e ignición por magneto. Se anunció que podía alcanzar una velocidad de hasta 298 km/h.

También en 1952 se presentaría el Fiat 8V. Pese a que la marca italiana tiene fama de diseñar coches pequeños para el ‘hombre de calle italiano’, el 8V se consideró el ‘Ferrari para pobres’, pues es un cupé fabricado a mano para clientes exigentes capaz de registrar los 193 km/h. Fue el primer vehículo deportivo desde el Ballila de 1934. Se presentó en 1952 en el Salón de Ginebra  y, con una transmisión manual de cuatro velocidades y un motor en línea situado en la parte delantera, era capaz de acelerar de 0 a 96 km/h en 12,3 segundos. Era Fiat la empresa que fabricaba las carrocerías, diseñadas por Rapi, en sus talleres experimentales, mientras que SIATA era la encargada del ensamblaje. El 8V, un automóvil de dos plazas, disfrutó de algunos éxitos en las competiciones, entre los que cabe destacar el Campeonato GT italiano en la categoría de 2 litros en 1954.

Un mítico, por último, de la velocidad de los años 50’s es el Mercedes Benz 300 SL, que pasará a la historia de las cuatro ruedas por sus innovadoras puertas, en forma de gaviota y que se abrían hacia arriba. Aunque no sólo será un referente por los aspectos de diseño, sino también por el sensacional registro de velocidad que era capaz de marcar en 1954, nada más y nada menos de 225 km/h.

Bajo su capó estaba incorporado el primer motor Bosch de inyección directa de seis cilindros y 3 litros con el que se equipaba un coche de serie. Utilizaba una caja de cambios manual de cuatro velocidades, sincronizada con palanca en el piso, a la vez que estaba configurado con un motor de seis cilindros y 2.996 centímetros cúbicos. Además, conseguía pasar de 0 a 96 km/h en 8,9 segundos. Lamentablemente, apenas se habían producido 1.400 unidades cuando dejó de fabricarse en 1957.

Octubre 20th, 2010

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