Abarth 500, pequeño deportivo urbano

La filosofía del Abarth 500 es parecida a la del Fiat 500: coche ciudadano, práctico y ajustado en su tamaño para los conductores que buscan el matiz de la distinción en estética y prestaciones en un vehículo de estas características. Sus planteamientos son similares a los de los Minis de los que es un rival comercial claro.

Permite en una carrocería de 3,65 metros encontrar virtudes de coches deportivos a pesar de que renuncie a algunos principios de confort a la hora de su uso. Su precio es superior a la media del segmento: 18.500 euros, aunque no haya que olvidarse de la exclusividad en sus acabados. Tiene una pintura con decoración específica donde aparece la denominación de la marca y motivos rácing, piezas aerodinámicas en todo su perímetro, llantas de aleación que nos dejan ver las pinzas de freno y doble salida de escape, para convertirse en un coche pequeño, de aspecto deportivo y que se sale de lo corriente con tendencias claramente juveniles.

Su motor de cuatro cilindros es de 1.368 cc y con alimentación por inyección y turbo. Se obtiene un excelente rendimiento a pesar de su cilindrada de 135 CV a 5.500 rpm. Tiene un cambio de cinco velocidades que, gracias a la buena respuesta de su motor nos deslumbra con cifras como velocidad punta superior a los 200 km/h o aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 10 segundos. Sin que forcemos en demasía su ritmo se obtienen unas aceptables cifras de consumo sin superar los siete litros a los cien kilómetros gracias a su pequeña cilindrada.

Si superamos en su conducción los cien kilómetros por hora el consumo se dispara de forma que los diez litros se rebasan con facilidad. La habitabilidad del Abarth 500 se ve determinada por sus dimensiones, por lo que las cuatro plazas son muy justas y su maletero sólo nos ofrece 185 litros de capacidad. Su habitáculo tiene la huella de Fiat pero con matices claros de su personalidad deportiva. Sus asientos son de tipo “baquet” de competición con reposacabezas integrados, tapizados específicos, pedales de aluminio y un reloj con la presión del funcionamiento del turbo y un indicador de cambio de marcha en el momento más apropiado.

En el salpicadero tiene el botón “Sport” que modifica parte de los parámetros del vehículo para reforzar su talante deportivo. Con el fin de lograr un comportamiento más óptimo con una exigencia máxima el Abarth 500 monta unas suspensiones más duras que neutralizan los posibles balanceos, consiguiendo que el coche siga fielmente la trazada, sacrificando parte del confort por la seca respuesta que ofrece, llegando casi sin atenuación las irregularidades del firme a los ocupantes del vehículo. Su frenada es suficiente en cuanto a la potencia se refiere, aunque no conviene apurar las distancias de parada ya que de otra forma podría verse comprometida su estabilidad.

Vía | Autopasion Online

Marzo 23rd, 2010

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