Plan de renovación del grupo Pininfarina

 

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Poco tiempo ha podido dedicar Pininfarina a lamentar la muerte de su presidente, Andrea Pininfarina, el pasado 7 de agosto. El accidente de tráfico que le costó la vida amenazó con cortar de raíz el ambicioso plan de renovación del grupo pero para tranquilidad de todos, el primer mensaje lanzado por la compañía en esta nueva etapa es que su plan de reestructuración sigue adelante.

 

La estrategia a grandes rasgos consiste en sanear las finanzas de la compañía renegociando su deuda de 600 millones de euros y dando entrada en la compañía a nuevos socios; hacer más eficiente la actividad de ingeniería y, sobre todo, entrar en el negocio de la producción de vehículos eléctricos bajo su propia marca, aprovechando el gran prestigio de su nombre.

 

Andrea Pininfarina era el alma de este proyecto de renovación que tenía el diseño asociado al emblema de la empresa, con el se relanzó la división de ingeniería y fabricación con contratos para la producción modelos como los Alfa Romeo Brera y Spyder, el Volvo C70, Ford Focus y el Mitsubishi Colt. Esta línea de actividad supuso el 80% de los ingresos de la compañía el año pasado.

 

No obstante con la crisis del sector, la demanda de los vehículos contratados fue la mitad de lo previsto inicialmente y las perspectivas no eran muy buenas a principios de año. Pero a pesar de estas dificultades provocadas por la caída de matriculaciones en Italia y Estados Unidos, Pininfarina fue capaz de mejorar sus resultados hasta junio, reduciendo a la mitad (6,9 millones de euros) las pérdidas operativas que había registrado en el primer semestre del año anterior.

 

La estrategia de Pininfarina para el futuro una vez termine con los planes de Ford, Volvo, Mitsubishi y Alfa es centrarse en un modelo y ser más selectivo para poder concentrarse en un vehículo de nicho desde 2009.

 

La gran apuesta y el camino que marcó Andrea Pininfarina es el coche eléctrico, un proyecto que convertirá a Pininfarina en fabricante de vehículos propios. Los límites cada vez duros impuestos a los coches en materia de emisiones de CO2 eran contemplados por Andrea Pininfarina como una oportunidad única para hacerse con un hueco en la industria del automóvil, un tren que la compañía no debía perder para asegurar su futuro.

 

Su alianza con el fabricante francés de baterías Bolloré tenía en la agenda aprobar el pasado mes de julio el plan de negocio para el vehículo, acordar la producción del modelo en septiembre y presentar durante los próximos salones internacionales del automóvil de París y Ginebra los primeros prototipos.

 

Esperemos que Pininfarina ponga en marcha este proyecto y nos permita seguir soñando con fusionar la ecología con esos diseños fantástico.

 

Vía: elmundomotor

Agosto 20th, 2008

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