Departamento de análisis www.autodescuento.com
En el mundo del automóvil hay un tipo de conductor que desea la belleza y la deportividad por encima de cualquier otra cosa. Es para éstos, los que sienten el placer de conducir un coche que tiene estilo, glamour, pasión, deportividad y juventud para los que se fabrica el Alfa Romeo 147.
Nadie puede competir con Alfa Romeo en lo que se refiere a elegancia. Juega en otra liga. No existen consolas ni detalles tan bonitos en otras marcas. Se pueden acercar, tener la idea, pero no rezuman la pasión italiana. Y es que ¿qué podemos esperar de un país donde la policía lleva uniformes diseñados por Armani? El interior del Alfa Romeo 147 es pura armonía.
Todo se encadena con lo demás de una forma exquisita. No nos referimos a que sea la fiesta del botón, como ocurre en coches alemanes, no, nos referimos a que lo poquito que lleva da gusto mirarlo. Y parecerá exagerado, pero se puede uno pasar el día dentro de un Alfa Romeo sólo admirando el diseño.

El coche en sí, no es un coche cómodo. Es de tres puertas, con una entrada más que complicada para los pasajeros traseros, bajito para éstos, y con un maletero bien pequeño. Pero que más da. Como si cada vez que nos compramos una corbata de diseño pensamos lo cómoda que va ser. Por favor, que es un nudo en el cuello.
El Alfa Romeo, es cómodo delante. Una posición de competición. Con un volante de tres radios que permite juegos de manos rapidísimos. El cambio está en su sitio y resulta muy agradable cambiar. Y más cuando sube de vueltas, ya que el sonido que se filtra, sin ningún miedo, resulta armonía pura.
Este motor es el más pequeño del benjamín de Alfa Romeo. Consiste en un 1.6 de 105 cv.
No es un pepino, como dice Nadal del KIA, pero da la talla. Y es que los italianos tienen que dar la talla, no vaya ser que la Mamma se nos enfade. Bromas aparte, se mueve deprisa.



Resulta juguetón y su sonido siempre nos pide más. El chasis permite travesuras, ya que está pensado para llevar hasta 250cv de gta. Pero como casi todos los compactos se va de morro, subir al límite. La dirección es precisa, pero tiende a vibrar al cabo de los kilómetros, cosa que se soluciona estando atento a los equilibrados de las ruedas. No gasta mucho. En fin, “solo” 8 litros a los cien de media.
Bueno, en cuanto a seguridad, pues la verdad es que no es de los que sacó mejores notas en los crash test. Pero su estabilidad, precisión y facilidad de manejo lo convierten en uno de los más seguros.

Desde Autodescuento recomendamos este coche a todos aquellos a los que no les importe tanto el a donde, sino cómo llegamos. A los que buscan que su coche les represente.
Y francamente, un coche alemán es mecánicamente superior, es más fiable, es más ecológico, es más en casi todo, pero no tiene ni alma ni espíritu y por mucho que lo intenten a Alfa Romeo ni se le acercan a la sombra. Un coche alemán es sólo una máquina cara que dice como está tu cuenta corriente, este Alfa Romeo 147 habla de ti.
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