Los coches más rápidos del mundo: de 2001 en adelante (V)

El Gallardo de Lamborgini establece la relación de la marca con el mundo del toreo, pues el nombre proviene de una casta de toros bravos. En el año 2000 se empezó a trabajar en este supercoche de motor central V10 de 4.961 centímetros cúbicos de capacidad y 500 CV de potencia a 7.800 revoluciones por minuto, prestaciones que le permitían alcanzar los 309 km/h de velocidad punta.

Tal como el Murciélago y el Diablo, mantiene la característica forma de cuña ‘monovolumen’ iniciada por el Countach aunque con la cabina en posición adelantada. Formado con piezas de aluminio, conseguía una extrema rigidez y una carrocería de sólo 1.430 kg de peso. La potencia era transmitida a las cuatro ruedas a través de un sofisticado sistema de transmisión de seis marchas manual o semiautomática secuencial. Gracias a ello pasaba de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos. En 2005 apareció el Gallardo Spyder, capaz de rodar a 315 km/h.

Ferrari reemplazo en el año 2004 su 360 Módena por el F430. Considerado un modelo de ‘gama básica’, combina lo mejor de la tradición de Il Cavallino Rampante con la tecnología de competición. Su forma fue diseñada por Pininfarina; su nuevo y agresivo frontal gozaba de dos entradas de aire inspiradas en el Ferrari F1 de los sesenta.

Estaba configurado con un motor V8 a 90 grados y aspiración convencional de 4.308 centímetros cúbicos de capacidad y 483 CV de potencia a 8.500 revoluciones por minuto; estas prestaciones le permitían alcanzar los 315 km/h además de pasar de 0 a 100 km/h en 4 segundos. Fue el primer turismo Ferrari en incorporar un diferencial electrónico E-Diff, construido para distribuir el par entre las ruedas traseras para maximizar tracción y adherencia. Pesaba más que el 360 Módena, pero era mucho más seguro y resistente.

En el año 2004 apareció la última generación del ejemplo a seguir en cuanto a deportividad y estilo se refiere, la serie 997 del Porsche 911. Este modelo ofrecía importantes mejoras técnicas con el fin de hacerlo más eficiente y seguro que las anteriores versiones; además, gozaba de una premisa retro, que no era otra que devolver al 911 su ligereza, tal como los primeros modelos.

Se lanzaron simultáneamente dos versiones: el 911 Carrera de 3,6 litros y 325 CV y el Carrera S con un motor de 3,8 litros (3.824 centímetros cúbicos de capacidad exactamente) y 355 CV de potencia a 6.600 revoluciones por minuto, lo que le permitía rodar a 293 km/h. Además, alcanzaba los 100 km/h en 4,8 segundos y como alternativa a la transmisión manual se le dotó de una automática Tiptronic de Porsche. Finalmente, en 2005 se presentarían las versiones Carrera 4, con tracción a las cuatro ruedas, del último 911.

Diciembre 1st, 2010

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