Los coches más rápidos del mundo: años 90 (III)

Con el F40 Ferrari conmemoró los 40 años de existencia de la escudería italiana. Llegó 1995, cuando aún faltaban dos años para celebrar el medio siglo en el mercado, y se presentó el F50, el modelo destinado a rememorar los 50 años de Il Cavalino Rampante como fabricante en activo. Tenía un acabado muy parecido al deportivo de los años setenta, aunque en su interior se había adaptado el coche de la Fórmula 1 para la carretera.

El F50 fue el Ferrari más rápido y potente de su tiempo y se basaba en el monoplaza de la serie 641 con el que Alan Prost venció seis carreras durante la temporada de 1990. A diferencia de su antecesor, que utilizaba un motor V8 y  doble turbocompresor, el F50 estaba configurado con un motor V12, 4.698 centímetros cúbicos de capacidad y 512 CV a 8.000 revoluciones por minuto de potencia y era capaz de alcanzar los 325 km/h, tan sólo 1,6 km/h más rápido que el F40.

Además, también conseguía números excepcionales en cuanto a su aceleración, gracias también a su transmisión manual, pasando de 0 a 96 km/h en 3,7 veloces segundos. Se previó fabricarse 349 unidades, cifra que finalmente se cumplió cuando el último ejemplar salió al mercado el 30 de julio de 1997, justo celebrándose el 50º aniversario de Ferrari.

En 1993 se presentó en el Salón del Automóvil de Londres el TVR Cerbera, una versión más larga y resistente de la carrocería del Chimaera y con un techo cupé fijo. Se le dotó de un motor V8 Rover de TVR, gracias al cual podía alcanzar los 254 km/h en su versión estándar.

Sin embargo, al introducírsele un motor de la nueva familia –unidades internas de la propia TVR-, el coche incrementó tanto su potencia como su velocidad y aceleración. Así pues, era capaz de producir 350 CV a 6.500 revoluciones por minuto gracias también a sus 4.185 centímetros cúbicos de capacidad, lo que le permitió alcanzar los 298 km/h al igual que pasar de 0 a 96 km/h en 4 segundos exactos.

En 1998 se le mejoró la capacidad, pasando a ser de 4,5 litros, aunque ello no repercutiría en una mejora de la velocidad punta. La producción del Cerbera continuó hasta 2004, justo hasta el momento en el que la compañía pasaría a ser propiedad de Nikolai Smolenski.

Por su parte, el cupé Continental tuvo el honor de contar con una carrocería específica propia en 1991 tras 32 años de suministro ajeno, basado siempre en su empresa matriz, Rolls-Royce. De hecho, así fue puesto que un año antes, la producción de Bentley superó a la de la empresa matriz por primera vez desde los años cincuenta.

El Continental R, capaz de registrar 241 km/h de velocidad punta, se presentó en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1991 y estaba basado en la mecánica del Turbo R. En la muestra de 1996 en la misma ciudad se presentó el Continental T, un bólido dotado de un motor V8 con turbocompresor y 6.750 centímetros cúbicos de capacidad capaz de generar 400 Cv a 4.000 revoluciones por minuto y de alcanzar los 274 km/h. Podía, gracias a su tr4ansmisión automática de cuatro velocidades, pasar de 0 a 96 km/h en 5,8 segundos. Entre 1996 y 2002 se crearon 322 ejemplares.

Noviembre 21st, 2010

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