Los coches más rápidos del mundo: años 90 (I)

El Reino Unido regresó a la lucha por el coche más rápido en los años noventa, con su McLaren F1. Se empezó a construir los bólidos con fibra de carbono, ligera y resistente, algo que se había probado ya en alguno de los modelos de carretera de los ochenta, lo que parecía relegar al olvido el chasis tubular integrado.

Honda también quiso ponerse a crear un supercoche, y lo empezó a conseguir con el NSX, diseñado con el fin de enfrentarse a los mejores coches europeos y vencerlos. No salió al mercado hasta 1990, aunque se empezó a trabajar en él ya en 1984. El primer diseño contaba con un motor central Honda V6 de 3 litros (2.977 centímetros cúbicos de capacidad concretamente) y 270 CV de potencia a 7.100 revoluciones por minuto, prestaciones que le permitían rodar a 259 km/h. Era un motor nuevo de aleación con doble árbol de levas en culata con el que se logró un perfil de alzado de las válvulas más agresivo a altas revoluciones para mejorar la velocidad punta.

La tracción trasera y la transmisión manual de cinco velocidades le permitían al NRX pasar de 0 a 96 km/h en 5,9 segundos. En 1992, apareció la versión NSX-R, más rápido y ligero, con un motor más potente y menos pesado gracias a los paneles de fibra de carbono. Así pues, podía correr a 273 km/h y reducir la aceleración en 0,8 segundos. A lo largo de los años 90 fueron sucediéndose varias mejoras, algunas tan interesantes como la del techo desplegable en 1995, entre muchas otras. A medida que su esperanza de vida se agota, Honda deberá crear un espléndido sustituto, aunque haya puesto el listón demasiado alto.

Por su parte, en 1989 se presentó un sobrio pero atractivo prototipo biplaza en la feria de Detroit en 1989, el Dodge Viper, diseñado por Carroll Shelby. Este bólido estaba equipado con un motor V10 de válvulas en la culata, montado en la parte delantera en línea, con una capacidad de 7.990 centímetros cúbicos y una potencia de 378 CV a 5.100 revoluciones por minuto; gracias a ello y a la transmisión manual de seis velocidades estaba capacitado para alcanzar los 277 km/h.

En 1992 empezó la fabricación en serie de este modelo que pasaba de 0 a 96 km/h en tan sólo 5,3 segundos y en 1993 se presentaría en el Salón del Automóvil de Los Ángeles su versión cupé, el GTS, que disponía de 450 CV de potencia. Más adelante, ya en el año 2000, se presentó el GTS/R, con un diseño renovado y más estético. El modelo original gozaba de grandes salidas de aire caliente situadas tras las ruedas delanteras que también se mantuvieron en la versión GTS/R aunque incrustadas en las puertas. Este modelo allanaría el camino para el siguiente Cupé de Víper, el SRT-10 que aparecería en 2005.

Durante algo más de dos años, entre otoño de 1991 y finales de 1993, el Jaguar XJ220 fue el coche más rápido del mundo con una velocidad punta de 343 km/h, hasta que apareció el McLaren F1. El proyecto se inició en 1984, y aunque Jaguar fue adquirida por Ford en 1989, la nueva dirección decidió continuar con él, anunciando que se fabricarían 350 unidades a un precio de 361.000 libras cada una. Sin embargo, acabó comercializándose por 403.000 libras este bólido equipado con un motor V6 con doble turbocompresor, una capacidad de 3.498 centímetros cúbicos y 542 CV a 7.200 revoluciones por minuto.

Gracias a ello y a su transmisión manual de cinco velocidades era capaz de pasar de 0 a 96 km/h en 4 segundos. La versión aparecida en 1993, el Jaguar XJ220-C fue utilizada para participar en las 24 horas de Le Mans ese mismo año, siendo el vencedor de la categoría GT, aunque luego sería descalificado por un tecnicismo. La producción de este supercoche finalizó en 1994 tras haberse completado 275 unidades.

Noviembre 19th, 2010

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