Los coches más rápidos del mundo: años 80 (II)

El uso de la sobrealimentación en 1988 por parte de algunos de los principales fabricantes de motores como Ford y Volkswagen indicaba que pronto el compresor regresaría a los cajones más altos del sector del motor de altas prestaciones.

De hecho, la propia multinacional americana presentó en 1982 el modelo Ford Sierra de cinco puertas y refinada aerodinámica que maravillaría al público.Aunque fue el Sierra RS Cosworth el que, en 1985, se convertiría en la delicia de los aficionados, pues alcanzaba una velocidad punta de 233 km/h. Era una versión evolucionada del Sierra convencional que disponía de una toma de aire en la parte delantera con una gran entrada de aire.

 

El motor YB (nombrado así por el fabricante Cosworth) gozaba de 204 CV de potencia a 6.000 revoluciones por minuto, a los que se sumarían muchos más en las versiones de rally (300 CV) o carreras (340 CV). Con una transmisión manual de cinco velocidades, podía pasar de 0 a 96 km/h en tan sólo 6 segundos. Sus componentes dinámicos de la versión 4 x 4 fueron instaurados en el nuevo y más ligero CE14 Escort, dando lugar así al Escort RS Cosworth, cuya versión definitiva se fabricó desde 1994 hasta 1996.

 

Jaguar también trabajó mucho para mejorar sus bólidos, por ello apareció el Jaguar XJR-S, el esperado sustituto del E-Type, lanzado al mercado en 1988. Se produjo con una apariencia más recatada y lujosa, aunque ello no repercutió negativamente en su potencia y velocidad, pues era capaz de alcanzar los 249 km/h tranquilamente. Estaba alimentado por el motor V12 de 5,3 litros (5.343 centímetros cúbicos de capacidad) y de 318 CV a 5.250 revoluciones por minuto. Su aceleración era digna de mencionar, ya que pasaba de 0 a 96 km/h en 7,5 segundos.

El talón de Aquiles de su antecesor había sido el consumo, cercano a los 21,7 litros cada 100 km. Pero se trabajó para que el XJR-S fuera más económico. En 1989 se le dotó de un motor ampliado de 6 litros, el cual permitía rebajar la aceleración en 1,2 segundos. El modelo sobrevivió hasta 1993, habiéndose fabricado tan sólo 500 unidades.

Bentley, propiedad de Rolls-Royce, tuvo también que resurgir de sus cenizas y gracias al modelo Turbo R presentado en 1985 en el Salón del Automóvil de Ginebra de ese año,  lo consiguió. Construido con cuatro puertas con el fin de ser confortable y lujoso, su motor V8 de 6,7 litros (6.750 centímetros cúbicos de capacidad concretamente) alcanzaba los 233 km/h.

Su predecesor, el Muslanne Turbo, expuesto en el mismo salón aunque tres años antes, había conseguido registrar una velocidad punta de 217 km/h para así atraer una generación más joven y adinerada. Por su parte, el Turbo R gozaba de 298 CV de potencia a 3.800 revoluciones por minuto que le permitía pasar de 0 a 96 km/h en 7,1 segundos. Se mantuvo sin cambios importantes durante sus doce años de vida, ya que en 1997 se fabricó la última unidad.

 

Noviembre 14th, 2010

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