Los coches más rápidos del mundo: años 50 (III)

Los 50’s fueron unos años espléndidos en cuanto a la evolución de máquinas se refiere. De hecho, un raro modelo muy deseado por los coleccionistas era el Jaguar XK SS, ya que, pese a ser poco práctico y caro –costaba 3.878 libras esterlinas-, razón por la que tan sólo se comercializaron 16 unidades, podía alcanzar los 233 km/h. Jaguar fue una marca que también diseñó coches de carreras deportivos. En 1951, con el modelo C-Type, la marca británica logró alzarse campeona en Le Mans, al igual que en 1953, lo que llevó al ingeniero jefe William Heynes a querer diseñar un nuevo coche para seguir gozando de tal hegemonía.

En 1954, pues, nació el D-Type y aunque ese año no fue posible la victoria, sí lo fue los dos años siguientes. En 1957 Jaguar decidió retirarse de la competición pero conservando algunos D-Type que no se vendieron, por lo que se decidió convertirlos en turismo y comercializarlos como el modelo Xk SS. Estaba equipado con un motor con doble árbol de levas XK, de seis cilindros, 250 CV a 6.000 revoluciones por minuto y 3.443 centímetros cúbicos de capacidad. Con una transmisión de cuatro velocidades, conseguía pasar de 0 a 96 km/h en 5,2 segundos.

El cupé Elite fabricado por Lotus en 1958 es el primer coche de carretera significativo de la compañía fundada por Colin Chapman. Alcanzaba los 185 km/h y se distinguía por ser el primer automóvil con monocasco de fibra de vidrio del mundo, y, aunque era ruidoso, también era ligero y disciplinado. Se presentó en el Salón del Automóvil de Londres de 1957.

Se le equipó con un motor de cuatro cilindros Coventry Climax con árbol de levas simple en culata FWE, 75 CV y 1.220 centímetros cúbicos de capacidad. Aun así, su capacidad de aceleración era impresionante para un automóvil de 1,2 litros, ya que podía pasar de 0 a 96 km/h en 12,2 segundos. Una curiosidad del Elite tiene que ver con la falta de chasis convencional, por lo que sólo pesaba 673 kg. Se interrumpió su fabricación en 196, aunque ya para entonces se habían fabricado unas 1.000 unidades.

Tras el Aston Martin DB2, lógicamente vinieron más modelos. El DB4 de 1958, con un estilo italiano remarcable, era el GT británico más rápido de su época gracias a los 225 km/h que podía alcanzar. Sin embargo, no heredó ninguna característica de la generación anterior de turismos DB2. Estaba equipado con un motor de 240 CV a 5.500 revoluciones por minuto y con 3.670 centímetros cúbicos de capacidad.

Se presentó en el Salón del Automóvil de París de 1958 y perduró hasta 1963, habiéndose vendido 1.100 unidades y siendo el modelo más venido hasta entonces en toda la historia de Aston Martin. En 1964, le siguió el DB5, cuyo motor pasó a tener una capacidad de cuatro litros y una caja de cambios ZF sustituyó a la original, dotada de cuatro velocidades. Este sería el modelo que James Bond luciría en el film Goldfinger, lo que le convertiría en un vehículo muy popular. En 1966 sería sustituido por el DB6, que sobrevivió hasta 1969.

Por último, el Maserati 5000 GT era una versión para circular por carretera del deportivo de carreras 350 S de 1957. Precisamente por eso era capaz de registrar una velocidad punta de 274 km/h, por lo que es fácilmente comprensible que no estuviera destinado a ser fabricado en serie. Se presentó en el Salón del Automóvil de 1959 y bajo su carrocería de Touring había un motor V8 de 4.935 centímetros cúbicos, cortesía del coche destinado a la competición. Además, contaba también con una transmisión manual de cuatro velocidades y con 340 CV de potencia a 6.000 revoluciones por minuto. Su producción finalizó en 1964 y para aquel entonces se habían comercializado tan sólo 34 unidades.

Octubre 24th, 2010

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