El color de nuestro coche y su tratamiento en Audi

El color de la carrocería de nuestro futuro coche es uno de los aspectos del mismo a los que más importancia se le da a la hora de elegirlo. Cada chasis deberá pasar por una serie de complicados procesos hasta que llegue, a las manos del cliente, en perfecto estado. Los colores son asociados, según la cultura, a ciertos conceptos o estados de ánimo. El azul suele inspirar tranquilidad o el verde suele ser el símbolo de la salud, la ecología y la naturaleza. En cambio el amarillo se asocia a la mala suerte o al optimismo.

Son parte de las variables que se pueden tener en cuenta a la hora de escoger un modelo por lo que la elección no resulta nada fácil. En Audi tratan de anticiparse a las tendencias que marcaran la línea en el futuro en cuanto a colores se refiere. Para un diseñador, el color del coche que proyecte es tan relevante que puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.

En Audi el blanco ibis es de los más solicitados a la hora de comprar un A3, un A4, un A5 o un Q5. El negro phantom por el contrario lo es a la hora de comprar un A8. Hoy día los colores más solicitados son blanco, plata o pinturas metalizadas en contra de las preferencias de principios de los años 90 del siglo pasado que eran el rojo, el azul o el verde.

Gracias a la evaluación de los anuncios publicitarios, las modas y las presentaciones se pueden predecir los colores que serán más demandados dentro de una gama. El proceso de pintado en la planta de Ingolstadt de Audi está controlado por ingenieros y químicos muy especializados así como por un completo grupo de robots. La capa de pintura que proporciona Audi a cada uno de sus coches es inferior al diámetro de un cabello humano y deberá de soportar las inclemencias meteorológicas durante décadas.

Para pintar correctamente un vehículo la chapa deberá estar en perfecto estado. A continuación pasa por una cinta transportadora donde se le realizan diversos procedimientos como la limpieza de cualquier impureza que se encuentre adherida a la chapa. Se puede dar en varias capas de pinturas, exactamente tres, la fase de pintado. Los esmaltes usados son pinturas al agua y se encuentran libres de plomo con un porcentaje mínimo de disolventes orgánicas.

Las dos primeras capas le aseguran al vehículo elasticidad y protección contra el deterioro. La tercera capa le dará a la carrocería el color definitivo. Las mismas pinturas se usan para los accesorios externos como son los embellecedores, las manetas de las puertas, la tapa del depósito o la carcasa de los retrovisores.

Los elementos del interior también pueden ir en idénticos tonos que la carrocería. Antes del proceso de lacado se realiza un control de calidad con aparatos especiales de medición. La carrocería, como última prueba, se someterá a condiciones meteorológicas adversas como nieve, lluvia, radiación solar o bajas temperaturas.

Vía: Men Style

Marzo 27th, 2010
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