Los fabricantes alemanes pendientes de la moratoria para el límite de emisiones

 

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Está claro que llegamos a esto de la reducción de emisiones algo tarde, pero no menos verdad es que impulsar los cambios a golpe de calendario aséptico y bajo la amenaza de represalias económicas para los infractores dista mucho de ser el mejor de los caminos para la mejora de la industria automovilística.

 

Por lo que parece,  se han escuchado la súplicas de los fabricantes alemanes y un acuerdo de última hora entre los grupos liberal y conservador del Parlamento Europeo podría retrasar hasta 2015 la norma que limite a 130 gramos por kilómetro las emisiones medias de CO2 de los coches nuevos vendidos en la Unión Europea.

 

En la actualidad, esa media se encuentra en los 158 gramos de CO2 por kilómetro recorrido. De ser aceptado por el resto de partidos, el acuerdo supondría una moratoria de tres años respecto a los planes iniciales de Bruselas, que pretende aprobar para antes de finales de año que ese umbral sea efectivo a partir de 2012. No obstante, se trataría de una moratoria gradual, en el sentido de que cada constructor se tendría que comprometer a incrementar anualmente el porcentaje de modelos de su gama que cumplan con el objetivo fijado.

 

La propuesta tiene sus principales valedores en los eurodiputados alemanes. Su objetivo es suavizar el enorme impacto económico que las restricciones sobre emisiones pueden tener en la industria local, que con marcas como BMW, Mercedes, Audi o Porsche produce la mayor parte de automóviles de gran cilindrada –y por tanto, más contaminantes– que se comercializan en el Viejo Continente. Justo lo contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en nuestro país con una industria especializada en vehículos pequeños y compactos.

 

Pero no son solo los fabricantes alemanes otras marcas como Renault o Citroën, aunque cuentan en su gama con coches menos potentes y por tanto menos contaminantes, no están a día de hoy preparados para poder dar el cerrojazo y limitar todas sus emisiones a esos 130 gr por kilómentro.

 

Por otro lado, todavía no esta claro como la Unión Europea va a penalizar a los infractores,  por un lado se habla de que no se tenga en cuenta sólo el precio del vehículo, sino también las cifras de ventas que consigue el modelo en cuestión. De modo que se equiparen las multas entre los fabricantes minoritarios y aquellos de gran volumen.

 

Esto, o como han propuesto Alemania y Reino Unido, fijar unos límites distintos en función del volumen de producción, lo que ayudaría especialmente a las marcas minoritarias que al no estar integradas en algún grupo, no pueden diluir el índice de contaminación de sus automóviles. Algo que sí hacen Ferrari o Porsche, por ejemplo.

 

A largo plazo, el objetivo final que persigue la UE es reducir las emisiones de CO2 hasta los 95 gramos por kilómetro en el año 2020. Estás cifras son muy interesantes y apoyo totalmente la medida pero no olvidemos que la industria del sector del automóvil mueve millones de euros siendo uno de los principales pilares de muchos países y teniendo  sectores  anexos y dependientes muy importantes, por lo que menos emisiones, sí, pero con cabeza.

 

Vía: El Mundo

Septiembre 3rd, 2008

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