Hyundai i30. Prueba. Tercera parte.

 

Magnifico el interior del Hyundai i30, con buenas calidades y comodidades.

 

Pues continuemos con la tercera parte de la prueba del i30 que os comentábamos ayer.

 

Emprendamos la marcha, me digo. Arranco el motor y me sorprende el silencio que destila este CRDi. No se oye ni una mosca dentro. Engrano la primera velocidad y noto la suavidad de la dirección asistida. Demasiado suave quizás. Aunque en ciudad viene de perlas, en carretera hace que no te transmita por donde van pisando las ruedas. Tiene bastante fuerza en las marchas más cortas. En 1ª, 2ª y 3ª te das cuenta perfectamente de los 115 caballos que tiene. En cambio la cuarta y quinta velocidad te hacen ganar velocidad de una forma bastante lenta. En autopista, que es por donde hemos hecho la mayoría de los kilómetros, al llegar a repechos, nos obliga a bajar una marcha porque el coche pierde velocidad a pasos agigantados. O eso, o te toca hincar el acelerador hasta el fondo para que no te quedes muy parado, con el consiguiente aumento de consumo. Y se echa en falta una sexta velocidad para desahogar el motor, reducir un poco más el consumo y reducir el poco ruido que hace. El motor que si lleva seis velocidades es el diésel de 140 cv. En total he realizado 200 kilómetros con una velocidad media de 101 kms/h y un consumo medio de 4,8 litros cada 100 kilómetros. Nada pero que nada mal. En ningún momento pasé de 120 kilómetros, todo hay que decirlo, que no se nos enfade el Sr. Pere Navarro, por eso creo que el consumo ha sido tan bueno. Y además aún no me han preguntado donde poner los radares… Circulé durante unos 30 kilómetros a una velocidad de 90 kms/h y el ordenador indicaba un consumo de 3,8 l/100 kms. En fin, excelente gasto si es fiable este ordenador.

 

La palanca del cambio tiene un manejo correcto: las marchas entran con facilidad, los recorridos no son largos y es suficientemente rápida para que no pierdas tiempo en reducciones o cuando quieras subir velocidades. No se aprecian holguras, cosa que es de agradecer, que algún modelo que he probado, parecía tener 200.000 kms por la forma en que se movía la palanca.

 

La estabilidad de esta unidad es increíble. Ayuda un tarado de suspensiones y amortiguadores duros, con lo que no se resiente en curvas ni cabecea lo más mínimo. Un comportamiento ejemplar, que no tiene reacciones que puedan pillar por sorpresa al conductor salvo, quizás, en frenadas muy fuertes. Si esto sucede, el control de estabilidad (de serie en todas las versiones) entra en funcionamiento evitando que vaya a más. Lo que no nos ha gustado mucho es el excesivo ruido que se produce circulando por autovía, y estoy casi completamente seguro que el problema viene derivado por la marca de neumáticos que monta. Son unos Hankook Optimo, y he leído en varios sitios que son muy ruidosos.

 

Por habitabilidad, funcionalidad o calidad no hay nada que haga al Hyundai i30 un coche menos preferible que, por ejemplo, un Fiat Bravo un Renault Megane o un Ford Focus.

 

Nos ha gustado, si señor, a pesar de tener algunos detalles en su interior un tanto arcaicos.

 

Departamento de análisis de www.autodescuento.com

 

Agosto 17th, 2008

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