Honda Civic Type R. La máquina japonesa

 

El placer de manejar este coche.

 

Probar este coche fabricado por Honda ha sido una experiencia increíble. El sistema i-VTEC que tiene le hace ser un auténtico misil. Su motor 2.0 con distribución variable y 201 cv le lleva a tener unas prestaciones de auténtico infarto. Un deportivo con una línea futurista.

 

El exterior hace que muchas personas se giren por la calle para observarlo. Unos paragolpes ensanchados, taloneras, un alerón prominente y unas llantas realmente bonitas montadas en un conjunto de neumáticos de corte deportivo (con una medida justa como es la 225/40/18), hacen un completo kit deportivo. Algunos lo llaman tuning de marca. Nosotros lo llamamos decoración justa, sin pasarse.

 

El interior, parece extraido de una nave espacial. Los asientos, son increíbles. Una sujeción excepcional. Como si fueses embutido en un baquet. Todos los mandos a mano, aunque con algunos botones que obligarían a apartar la vista de la carretera durante demasiado tiempo.

 

Arrancamos el motor. No muestra lo que oculta bajo el capó. Aceleramos tímidamente, y el motor no ruge. Se nos pasa por la cabeza que no es lo que esperábamos. Pero cuando avanzamos con el coche, la sorpresa nos asalta. Es fácil llevarlo por ciudad en bajas revoluciones. Parece que conduces un compacto de lo más normalito. Es llevar las revoluciones arriba y desaparece el cordero para convertirse en lobo.

Una auténtica delicia ver un motor subir hasta las 8.300 revoluciones sin desfallecer. Es curioso como cambia la forma de subir desde las 5.800 hasta el corte. A velocidad vertiginosa. El motor cambia el ruido que hace y sube mucho más rápido.

 

El interior es un mundo por conocer.

 

El cambio de marcha, que es preciso y rapidísimo, si lo haces en el momento justo hace caer las revoluciones justo hasta la entrada del VTEC de nuevo. Y así hasta la sexta velocidad. Asusta. Creo que esa es la palabra adecuada. Otro punto positivo es en curvas. Parece que el Civic va sobre railes. Como un coche del excalextric. El control de estabilidad actua en el momento justo, dejando al conductor la seguridad de que es el quien conduce y no la electrónica. Cuesta encontrarle el límite, pero una vez que llegas a el, hacen falta manos para sacarlo adelante. No es un coche fácil de conducir al límite. Pensamos que para un conductor normal, es más fácil de conducir un Volkswagen Golf GTI 2.0 TFSi, porque el Honda Civic, más que conducirlo, se pilota.

 

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Marzo 18th, 2008

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